La primera etapa consiste en una inspección técnica del sitio: revisión de tableros, puntos de consumo, canalizaciones y protecciones existentes. Se realiza toma de datos sobre la carga estimada, condiciones físicas (humedad, accesos, espacios) y posibles riesgos identificables. El resultado se plasma en un diagnóstico que describe hallazgos, prioridades de intervención y opciones técnicas compatibles con la instalación.
La inspección puede ser remota (consulta inicial con fotos y datos) o presencial para mediciones y verificación de elementos que no son evidentes a distancia. La elección se establece según la complejidad y la necesidad de pruebas instrumentales.